La mediación es considerada un proceso menos perturbador e invasivo que un procedimiento judicial en casos de conflicto familiar porque no sólo toma en consideración el impacto emocional del conflicto, sino que también garantiza a los familiares poder expresar su opinión en todos los asuntos que los afectan.
Por ello, se discute controvertidamente sobre la posibilidad de introducir la participación de los niños en la mediación. Sin embargo, el principio del interés superior del niño levanta  preguntas importantes, delicadas y complejas en cualquier contexto profesional.
En el caso de le mediación se recalca la importancia de que la voz de niños y jóvenes sean escuchadas, aunque no todos están de acuerdo.
Veamos unas de las opiniones más frecuentes sobre la participación de los niños a la mediación:
A favor:
– La participación de los niños les garantiza su derecho a ser oídos.
– Los niños pueden expresar su opinión sobre cuestiones que, sea cual fuera la decisión, repercutirán en ellos.
– La presencia activa de los niños hace recordar a los padres su responsabilidad.
En contra:
– Aunque la mediación es una forma pacífica de abordar los conflictos, participar activamente significa adoptar una postura. En el caso de los hijos, significa expresar claramente una opinión que puede ser muy diferente de la de uno o ambos progenitores. De esta manera, los niños tienen que hacerse cargo de una responsabilidad que todavía no es suya.
– En una familia intacta, los progenitores toman decisiones en el mejor interés de sus hijos sin necesariamente consultarlos y probablemente no todas las decisiones apetecen a los niños. ¿Por qué no es un problema no involucrar los niños en las decisiones en una familia intacta pero sí lo es en una familia que tiene un conflicto?
Las consideraciones sobre la conveniencia de la participación de los niños al proceso de mediación no dejan de ser difíciles de evaluar.
En resumen, los acuerdos que los progenitores alcanzan durante la mediación tendrán repercusiones directas en todo el sistema familiar e impactará la vida de los niños, por lo cual tener en cuenta el punto de vista de ello es fuertemente recomendable para maximizar el resultado positivo de la mediación.
Al mismo tiempo, en mi opinión, no es siempre necesario involucrar personalmente a los niños: Las herramientas de la „child focused mediation” también ayudan a determinar un cambio de postura en los progenitores y protegen el derecho de los niños a ser oídos, aunque indirectamente.